La lactancia y las malas madres

La lactancia materna es tratada en diferentes libros, post y artículos médicos y no médicos como una “experiencia femenina única”, al margen de que biológicamente estamos “diseñadas” para dar de lactar, la lactancia se asocia a entrega, dulzura, amor, cariño, sacrificio y cobijo; estos sustantivos son frecuentemente asociados al concepto de MADRE (y en madre se refieren a la MUJER MADRE).

Frases como:

“Ya no vas a dormir”

“Yo puedo morir de sueño, pero mi hijo no morirá de hambre”

“Aunque te duelan los pezones, el niño tiene que comer”

“La lactancia materna es una experiencia intima y privada”

“Es difícil (imposible) conciliar trabajo, hogar y mantener la lactancia materna”

“La lactancia es sacrificada y hermosa”

Son frases que hemos escuchado todas, hayamos dado o no el pecho a algún bebe.

Frases donde se acepta como natural que las necesidades del niño, niña, bebé o recién nacido están por encima de las necesidades de la madre (como dormir, comer, bañarse, socializar) y por ende es un sacrificio “necesario” el de quedarse en casa y mantener la lactancia materna por el mayor tiempo posible. Circunstancia en la que una mujer refiere “que no tiene leche” o “que tiene poca leche” es juzgada por las amigas, tías, hermanas, cuñadas y hasta las vecinas; porque se considera que “si no tenemos leche” o “no damos el pecho al bebé” somos MENOS MADRES que aquellas que si han podido cumplir con esta actividad.

“Que bueno que tienes leche, podrás ahorrarle dinero a tu esposo! no vas a gastar en formula!”

Es decir las que podemos dar de lactar representamos, además de una “mejor maternidad”, también un apoyo en la economía del hogar, de lo que se extrapola que aquellas que no pueden cumplir con esta tarea son: MENOS MADRES y mujeres que ocasionan un gasto en el hogar (¡Que desconsideradas!)

Independientemente de las razones o factores por las que una mujer no pueda dar teta (no produce suficiente leche, debe trabajar turnos largos, recibe medicamentos que pasan a su leche, tiene heridas en los pezones, decidió no dar pecho), la lactancia no debe ser una actividad por la que se juzgue a la mujer como buena o menos buena o como buena madre o mala madre; puesto que es un proceso biológico, influido por factores psico sociales y  que además lleva los conocimientos y expectativas sobre “la maternidad” que tiene cada una; siendo así un proceso complejo de analizar e imposible de juzgar.

No se juzga a un hombre que deja a sus hijos con su esposa para irse a trabajar, así estos hijos sean recién nacidos; de esa manera ¿porque se debería juzgarse a una mujer por dejar a su hijo con su esposo y salir a trabajar (llevandose la teta con ella) y de este modo limitando o cortando con el proceso de lactancia materna?

Que si somos egoístas al pensar más en nuestro trabajo que en nuestros bebés; entonces ¿por qué no se les considera egoístas a los padres que regresan al trabajo dejando a un recién nacido de 1 o 2 días en casa?

Que en la crianza del bebe, la madre es mas importante que el padre ¿entonces porque ortos cuando vemos una madre soltera o a una mujer por convertirse en madre soltera, le decimos “todo niño necesita un padre”? O sea: lo necesitamos o no, ¡decídanse! porque si lo necesitamos, entonces también el padre obra mal al salir a trabajar y dejar a sus recién nacidos en casa. Si bien es cierto el padre no da el pecho, puede cumplir otra serie de funciones que complementan esta actividad, como cambiar pañales, lavar ropa, cuidar a la madre del bebé, cocinar, procurar cuidados al bebe y a otros niños que haya en casa.

Si bien es un proceso intimo, una experiencia personal para cada mujer; eso no significa que la teta deba ser dada únicamente entre cuatro paredes o tapando al bebé con una manta para no verle el enorme y oscuro pezón a la madre. La intimidad de la lactancia se relaciona a la experiencia personal o como decide cada mujer procurar esta tarea; pero no tiene que ver con erradicar a las madres que dan pecho de los espacios públicos.

La lactancia materna es un tabú, pues se emiten muchos juicios sobre esta, pensando únicamente en el “bien del recién nacido” pero no en el bien de la madre (y mucho menos en sus derechos laborales o sociales).

Todos te hablan de los sacrificado que es pero nadie te habla de lo necesario que es el que mantengas un horario que te permita comer, dormir, bañarte, estudiar e incluso poder interactuar con otros adultos.

Todos van a decir que un bebe no puede llorar de hambre (y yo estoy de acuerdo), pero nadie va a decirte de lo dolorosas que son las heridas en los pezones y de que alternativas puedes tener cuando eso sucede.

Todos van a pronunciarse sobre cuanto tiempo “deberías” dar de lactar o “a que edad ya deberías interrumpir la lactancia”, pero nadie se va a parar a decirte: “¿Oye y cuando regresas al trabajo/instituto?” o “¿cuando retomaras los planes para ese viaje que pensabas hacer?”; porque la pre concepción de que desde el momento en que damos a luz “solo debemos vivir para los hijos o hijas” es antiguo, catastrófico y machista, pues intenta limitar a la mujer únicamente en su rol de madre.

 

 

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