Ni el bebé del comercial, ni la mamá del comercial.

Lo que nadie te cuenta de la maternidad y la lactancia es que NO LUCEN COMO UN COMERCIAL DE PAÑALES DESCARTABLES.

La maternidad no es un comercial donde el bebe duerme calmadito en su cuna y si le pones el pañal adecuado: dormirá toda la noche. Tampoco vas a lucir lozana, fresca y sonriente, como la mamá del comercial (al menos no el 60% del tiempo). Tampoco el bebe dejará de llorar apenas lo cargues o sonreirá cuando le acaricies la barriga (no tienen sonrisa social hasta los 2 meses al menos).

La lactancia y la maternidad lucen como una mujer con ojeras, que los primeros días luego de dar a luz pasa más tiempo en bata o en alguna prenda que permita sacar la teta con facilidad, es común encontrar manchas de leche en la blusa o bata (las cuales son pegajosas y cuando se secan ponen la tela tiesa).

La maternidad de bebes pequeños tiene a las madres en un estado de revuelo hormonal, físico y emocional: acabas de traer vida al mundo, esta vida depende totalmente de ti, pasaste de ser UNA PERSONA a ser UNA PERSONA con una mini extensión de ti, que llora, grita, se ensucia y demanda de tu cuidado. Además tus estrógenos están por el suelo, con lo cual nuestro cabello y piel no tendrán la mejor pinta (los estrógenos nos ponen bonitas, con la piel radiante y el cabello lustroso, el aumento de estrógenos nos hace sentir bonitas). Así que de la mano de vernos en el espejo y observar nuestro cuerpo aún hinchado, fofo, con las mamas álgidas y la barriga aun grande; tenemos que lidiar con que nuestra percepción personal de sentirnos menos atractivas porque los estrogenos se fueron al piso.

Existe un tiempo de acomodación entre la madre y el bebe, que debería incluir al padre, en el cual una se adapta a realizar actividades demandantes en condiciones extenuantes y con escasos periodos de descanso (o descanso interrumpido); y si a esto le sumamos el juzgamiento de “no tengo suficiente leche”, “mi hijo no duerme lo suficiente”, “¿cuando voy a recuperar mi peso?”, “mi pecho no lo llena”, “el hijo de fulanita no lloraba tanto”, “si no le doy pecho me dirán que fui mala mamá”, créeme será una bomba emocional y mental.

No hay que idealizar la maternidad. Pocas o ninguna vez vamos a lucir como la mamá del comercial de pañales, estaremos muy cansadas y exigidas para lucir así. Nuestros cuerpos y nuestras hormonas se resisten a volver a la “normalidad” y con el escaso sueño que tendremos, nuestro humor no será el mejor. No digo que no estarás feliz, ¿quien no es feliz al ver el rostro de su bebe? pero el sentimiento de felicidad no va de la mano con tu rostro sonriente 24/7.

No hay que idealizar a los bebes. Los bebés no son como el del comercial, porque el bebé del comercial solo se le filma cuando esta dormido o luce bonito, y le tuvieron que hacer muchas tomas para lograr ese efecto de “bebe perfecto” que te quieren vender. Los bebes lloran, vomitan, hacen popo cada dos horas o cada 4, orinan todo el tiempo, no duermen de un tirón (al menos no los primeros meses), buscan constantemente nuestro calor (por lo que muchas veces no duermen mas de una hora en sus cunas y terminan durmiendo con nosotras), nos agarran de chupón (pues la succión del pezón les calma), cada que le acercas un dedo a la boca intentará chuparlo y eso no significa que tiene hambre (es un reflejo, el reflejo de succión), tienen gases y pueden tener fiebre. Los bebes no son perfectos, y sus madres: TAMPOCO.

Así que no necesitas vivir bajo el paradigma de:

  • Un bebe feliz refleja a una buena mamá
  • Una buena mamá tiene mucha leche para su bebe
  • Si le das de comer bien, logrará dormir de un tirón.
  • Si llora cuando lo pones en la cuna es porque ya lo acostumbraste a los brazos
  • Si no gana peso es porque tu leche no le alimenta.
  • Si haces cólera, se la pasaras por la leche y el se enfermará
  • …otras miles de tonterías más.

Una mamá es la mamá que su bebé necesita. Tu bebé no necesita a la mamá del comercial, te necesita a ti, a ti que sacrificas sueño, comida y bienestar por él. Aunque no deberíamos sacrificar las cosas que necesitamos para tener bienestar, más que sacrificar deberíamos estar en la posición de poder cumplir con lo que necesitamos y lo que el bebé necesita.

Un bebé necesita a una mamá sana, porque OBVIAMENTE si enfermas ¿quien lo cuidará? Aquí te recuerdo que la salud, no es la ausencia de la enfermedad, sino el estado de BIENESTAR EMOCIONAL, FÍSICO Y MENTAL (y hasta social). ¿Estas sana en este momento? ¿Dormiste lo suficiente? ¿Comiste lo que se te había antojado? ¿Ya charlaste con tu mejor amiga? ¿Ya viste los ultimos memes divertidos en Facebook? 

Una mamá necesita dejar de lado el “como debe ser”, y aferrarse al “así soy, así estoy bien”, porque más allá de complacer al mundo sobre como luces o como ejerces tu maternidad, necesitas complacerte a ti misma sobre como estas ejerciendo tu maternidad.

Las mujeres necesitamos dejar de mirar hacia la ventana del “como me han dicho que debo ser”, y mirar hacia dentro y asumir que la vida NO ES UN COMERCIAL, los bebes no son perfectos y nosotras tampoco.

 

 

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