Descubrí las TRAMPAS VITALES: Abandono.

Fui a mi sesión de psicoterapia y me hablaron de LAS TRAMPAS VITALES (Jefrey Young). Me sorprendieron estas “trampas”, pues increíblemente dos de ellas describían perfectamente situaciones de mi vida, especialmente de mi niñez.

Según Young, las trampas vitales son patrones que se inician en la infancia, y repetimos durante toda la vida, cayendo en un circulo de dolor. La TRAMPA VITAL es un ESQUEMA, en psicología un esquema es una CREENCIA que esta tan enraizada en ti que la tomas como absolutamente cierta, común, “natural” y que las cosas no pueden ser de otra manera. Son tan inherentes a nosotros que ni siquiera nos damos cuenta que están ahí, no acudimos a pedir ayuda porque “tenemos una trampa vital”, sino pedimos ayuda (en algún momento) porque tenemos DOLOR CONSTANTEMENTE y necesitamos romper el circulo.

En el libro que me dieron, que lo recomiendo, llamado REINVENTA TU VIDA (Jeffrey #Young y Janet S Klosko), describen 11, pero he encontrado otras revisiones que hablan de 16 y otras 18.

De las trampas que leí y que lamentablemente he reconocido en mí, les puedo hablar de dos (porque he leído hasta el cansancio de ellas). Siempre he creído que si conoces de algo, lo puedes combatir; como si la tristeza o el dolor fueran una bacteria: si la estudias bien, la podrás combatir. Las trampas vitales se desarrollan en ambientes destructivos en la niñez y perduran toda tu vida.

TRAMPA VITAL: ABANDONO – Por favor no me dejes!

En mi niñez me sentí abandonada por mi mamá. Ella estudiaba en la universidad y me dejó en casa de mi abuelos cuando era pequeña, esta situación es algo común en muchas mujeres hasta ahora, y no siempre surge una emoción de abandono como reacción a esto; todo depende de LA SITUACIÓN, el lazo previo con la madre, y el niño/la niña.

Young describe esta trampa vital como “la creencia de que vas a perder a las personas que quieres y que te quedarás solo para siempre”, quizá puedas leerlo y pensar: QUE EXAGERACIÓN. Pero no es tan tirado de los pelos.

Cuando niña me dejaron en casa de mis abuelos, me sentía sola, mis abuelos tenían un marcado favoritismo por mis primos y lo demostraban en la distribución de la comida y del afecto. Cuando me enfermaba (sufro de asma), mi abuela (creo que con la mejor intención) me frotaba en mentol y me aplicaba hojas de periódico en pecho y espalda, me ponía como 3 Kg de frazada encima, tratando de “curarme”; esto me hacia sentir asfixiada que iba a morir y pensaba: CUANDO MUERA, MI MAMÁ VENDRÁ A VERME?, tenía 4 o 5 años y pensaba en que iba a morir de un ataque de asma y asfixiada en cualquier momento. Un día que mi mamá estaba “de visita” recuerdo que me dijo que pensaba irse a España a trabajar, sentí que me moría, que el corazón se me partía en dos; en ese entonces ya había nacido mi hermano, él tenía un año de edad y pensé: ¿quien nos va a cuidar a ambos?, mi madre adelantándose a mi pregunta me dijo que yo tendría que cuidar a mi hermano. Yo tenía 6 años, mi hermano 1 año; y sentí que me convertía en huérfana apenas mi madre me dio esa sentencia. Ella nunca se fue a ningún país, pero me quedó la idea de que un día se iría dejándome sola con mi hermano menor.

Pasó el tiempo y llegamos a vivir juntos, como una familia. Todo iba bien hasta que cumplí 11 años y mi hermano y mi padre se fueron a otra ciudad. Mi padre había encontrado un mejor trabajo y mi madre decidió que él debía ir a esa nueva ciudad con mi hermano menor. Ella seguiría en Lima, ¿conmigo?: NO. No tenía tiempo de cuidarme, me dijo. Me mandó lejos a la casa de una tía, yo debía quedarme en Lima a terminar la primaria, ella seguiría en Lima (en la casa de mi abuela, lejos de mi) y en sus días libres iría a visitar a mi hermano menor. ¿Cuando me iras a ver a mi?, le pregunté; “Tu hermano me necesita más, así que viajaré a verlo cada vez que este libre. Cuando pueda iré a verte”, respondió. Entendí de inmediato que mi mamá no iría a ver a mi hermano, sino iría a VIGILAR A MI PAPÁ. Mi mamá era una mujer celosa, insegura, que estaba mandando a mi papa a vivir con mis abuelos y tenerlo vigilado, así que ella iría a “verlos” a ambos: y a mi que me pasé un tren.

Tenia 11 años y en casa de mi tía, a pesar de que mi tía era la mujer más buena del planeta tierra, me sentía sola, extrañaba a mi mamá. Un día me enfermé, me dio neumonía; recuerdo que mi tía se la pasó despierta los 3 dias que estuve enferma (asi lo recuerdo). Recuerdo que mi tío, que era un hombre humilde y lleno de amor, trajo a un médico a su casa a verme porque él no quería que salga “porque me podía dar el aire”. Recuerdo que me la pasé sentada en el mueble y no podía dormir acostada porque me ahogaba. Recuerdo que mi mamá nunca fue a verme, solo mandó dinero para medicinas. Hace un año (2018) en una conversación con mi papá, saque el tema de que casi me muero de niña y nadie me fue a ver. Mi papá empalideció: “Tu mamá me dijo que estabas bien, que te había dado asma, te habían nebulizado y ya estabas perfecta”. 

“No papá, nunca fue así”. Le conté lo que pasé esos días y mi papa me pidió perdón. Yo no podía creer que mi mamá nunca le haya comentado nada.

Todo eso, y más, me hizo sentir ABANDONADA. Y hoy, aunque sea jodido aceptarlo, reacciono con brusquedad cuando siento que me van a abandonar, soy capaz de prometer cualquier cosa con tal de que no me dejen, siento que la vida se me escapa en llanto cuando siento que ya no me quieren (si no me quieren, me van a dejar), y temo cuando alguien toma distancia de mi porque asumo que es irrecuperable. 

Hay dos tipos de abandono y ambos surgen de dos ambientes diferentes que se dan en la infancia. El primero procede de un entorno demasiado seguro y sobreprotector, y representa una combinación de las trampas vitales del abandono y la dependencia. El segundo surge de un ambiente emocional mente inestable donde no hay nadie de forma permanente para atender al niño. REINVENTA TU VIDA (Jeffrey Young y Janet S Klosko).

Según Young, esta trampa vital se pone en funcionamiento en relaciones intimas, cercanas, y cuando se refieren a personas cercanas y muy amadas. Esta trampa desencadena muchas emociones negativas: miedo, tristeza e ira. Puedes pensar que esta reacción es exagerada, pero existen estudios que demuestran que algunos bebes y niños tienen reacciones de mayor estrés a la separación de sus madres que otros.

La sensación de abandono genera ansiedad, desesperación, dolor. Cuando un niño o bebe lo desarrolla, además experimenta desapego por el progenitor: “ya no me importa”, “ya no lo quiero”, “ya no me puede proteger”. El experimentar la separación de los padres en la niñez, también puede desencadenar esta trampa vital, ya que puedes percibir que ante la separación de ambos, tu familia se destruirá y tu quedarás en el aire.

El abandono y tus relaciones

Si tienes esta trampa vital: no tendrás paz en tus relaciones. Pues serán inestables: en cualquier momento vas a perder a tu pareja (así lo percibes). Siempre acusas a tu pareja: “me vas a dejar!”, y en el momento que realmente te deja: “aja! tenía y siempre tuve la razón!”, el finalmente tener la razón reafirma tu trampa y tu dolor. Lo paradójico es que te van a atraer parejas que sabes QUE TE VAN A ABANDONAR: el chico inestable, la mujer casada, el hombre que no quiere una relación estable, la mujer u hombre tóxicos. No es que busques directamente a aquellos que saben que te van a dejar, sino que te inclinas por aquellos que te ofrecen esa DUDA o ESPERANZA entre estabilidad e inestabilidad. Incluso si tienes una buena y sana relación, seguirás con esa sensación de: “me va a dejar por cualquier cosa”, “me dejará por otra”, y obviamente tu pareja se va a cansar de esto en algún momento, percibiéndolo como inseguridad y desconfianza de tu parte.

Con tus amistades también puedes manifestar esta trampa. El clásico: “Llamé a mi amiga el jueves y es domingo y no me devuelve la llamada!”, “Ahora mi amiga etiqueta a sus otras amigas en Facebook y a mi no!”, es la sensación que perderás a tus amigas sin saber porque tendrías que perderlas.

¿COMO SALIR DE ESTO?

  1. Reconoce al enemigo. Reconoce tu trampa. Mi psicoterapeuta inició diciéndome: “Cuando te pones triste, ¿que recuerdos vienen a tu mente?”, y salieron estrepitosamente estos recuerdos.
  2. Comprende tu abandono. ¿Mi mamá me dejo porque era mala? No. Ella también tenia sus trampas, sus demonios, sus issues; nunca pudo con ellos y lamentablemente yo caí en este fuego cruzado de emociones de mi mamá y reacciones a ellas.
  3. Identifica y anota: reconoce tus detonadores, cuales desencadenan tu trampa, que cosa te dicen que hace que te pongas en modo “dolor”.
  4. Encuentra los patrones de tus relaciones pasada. ¿Siempre eliges hombres/mujeres malas? Identifica porqué, en que momento se volvieron malas, que conductas fueron constantes. Encuentra al “enemigo” y erradícalo. Evita a las parejas que sabes que no pueden comprometerse contigo: casados, los que dicen “no compromiso”… NEXT!

Les hablaría de la otra trampa vital que reconocí en mí, pero este post ya se hizo largo. Les hablaré del ABUSO, en el siguiente post.

 

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