Un cerebro en rehabilitación #borderlinestories

Los pacientes con diagnóstico psiquiátrico podemos presentar “crisis”. Digo “paciente con diagnóstico psiquiátrico” para no decir “PACIENTE PSIQUIÁTRICO” pues está ultima denominación tiende a asustar a las personas y a etiquetar a los pacientes.

Hace unos dos meses inició un circulo espiral en picada hacia una crisis. ¿Crisis de que? Crisis de desesperación, tristeza, ansiedad por lo que no estoy logrando, intolerancia a las personas que me rodean (y más aun si insisten en participar en actividades de mi vida), y esa sensación de que estoy en medio y todo, pero pero absolutamente todo, se me cae encima. Visto desde ahora, no se me venía el mundo encima, de hecho los problemas que atravesé no eran mayores a los que atravieso día a día: falta de tiempo, escasas horas para dormir, ejercer múltiples funciones (madre, profesional, mujer, amiga, hija), sobrepeso; eran mis “PROBLEMAS DE SIEMPRE” pero vistos a través de una lupa que amplifica todo x100. Visto así todo era enorme y abrumador.

Reconozco que fue mi culpa, pues dejé de tomar mis medicamentos, cerca de dos semanas antes de empezar a sentir que todo se caía a pedazos. Mi irresponsabilidad solo me acarreo dolor, desesperanza, mala calidad de sueño (y de vida) y un vació hondo en mi corazón.

He leído más acerca de mi patología, soy una mujer con Trastorno Limítrofe de la Personalidad, no, no soy una persona con poca capacidad intelectual si es lo que viene a tu mente al pensar en limítrofe; soy una persona cuyas emociones están mezcladas, no encuentro manera de enfocarlas apropiadamente, reacciono de manera impulsiva y puedo ir del lado más oscuro  hacia el lado más brillante en cuestión de minutos (no, tampoco soy bipolar). He leído cientos de veces que pacientes como yo somos manipuladores, tenemos gestos suicidas con la intención de llamar la atención  y que además somos parejas tóxicas; pero la verdad es que no buscamos manipular (al menos no la mayoría) con el dolor que percibimos. Si para alguien el rechazo de un amigo es una situación que acarrea pena, para una persona con TLP es una situación que genera desasosiego, ira, temor y profunda tristeza (todas esas emociones a la vez).

Hay evidencia de que la corteza prefrontal cerebral de las personas con TLP es diferente de las personas no-TLP, y es justo el área prefrontal la que tiene que ver con el control de impulsos; por lo cual no es que “no sepamos controlarnos”, nuestros cerebros tienen una menor capacidad para controlarse, por lo que si tu puedes contar hasta 10 en un ataque de ira, yo no llegaría ni al número dos y ya empezaría a gritar, renegar, llorar o  planear una dulce venganza (soy un poco dramática).

Las personas con TLP, nacen con estos cerebros diferentes no solo a nivel de la corteza prefrontal sino también tenemos una “amígdala” más pequeña. No es la amígdala que te mira el médico cuando te dice “Abre la boca y dia AAAA”, sino es una pequeña estructura en el cerebro que tiene que ver con la regulación de emociones como el miedo. Digamos que ante una situación de miedo, la amígdala tiende a funcionar más, situaciones como: un asalto, un robo, una gran altura, ver a un perro enfurecido a punto de atacarte. En pacientes TLP, la amígdala se activa ante ideas como: “Mi hermano ya no me habla, creo que esta enojado”; entonces sentimos MIEDO, y de la mano con nuestro poco control de impulsos o bien terminamos llamando con desesperación al hermano culpándolo de “no querernos más” o terminamos insultándolo por haberse alejado de nosotros.

Es una patología, una condición. No se quita con: “Anda, vamos, pon de tu parte”. Podemos poner de nuestra parte con tomar la medicación e ir al médico, pero el estado emocional no se nos quita con una frase como “Tienes que estar mejor”…. wow, en serio, no se me había ocurrido estar mejor!

Hoy reconozco que hice mal en dejar mis medicamentos, hoy mi cerebro esta ordenado, como que cada emoción que andaba suelta en plaza encontró su lugar en mi cabeza, y están ahí aguardando para expresarse (seguro de alguna manera escandalosa, pero sabré controlarlas o lo intentaré), a veces creo que las emociones en mi cabeza son como un montón de perros chihuahuas, están ahí quietos, parecen tiernos, dulces, calmados, pero a la menor irrupción de su tranquilidad salen todos en tropel a lanzar ladridos estridentes y aullidos agudos, y encima se mean por todos lados, y yo soy como la dueña de los chihuahuas que debe salir a decir: “Cálmense, por favor, cálmense, por favor bájate del mueble, no muerdan, cálmense!”, y debo caminar entre ellos sin pisarlos y a la vez intentando calmarlos.

Al menos ahora ya me siento mejor, ya no creo que el mundo se este cayendo junto con las paredes de mi habitación. Estoy sanando.

Les dejo algunos enlaces, para que puedan leer un poco más por si tienen algun familiar o ustedes tienen este diagnóstico.

https://aperturas.org/articulo.php?articulo=0000713

http://www.neuroclassics.org/ncl/tlp/tlp.htm

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