Las secuelas del ex – psicópata

La vida sería más fácil si no fuéramos conscientes de nuestras carencias. Además, sería mucho más fácil si nunca hubiéramos pasado por experiencias feas, que nos dejan la pregunta de “¿en que momento se repite lo que me pasó?”, y nos hace estar alerta todo el tiempo.

Es la conclusión que a la que siempre llegamos con mi mejor amiga, Estela, cuando conversamos e intercambiamos experiencias.

Ambas sostuvimos relaciones con hombres tóxicos, psicopatas emocionales, manipuladores y que nos menospreciaron. Ambas salimos de esas relaciones y atravesamos un largo proceso de “sanación”.

Aún ahora, años después de habernos librado de estas relaciones y situaciones seguimos recordando las cosas que vivimos al lado de ellos, seguimos percibiendo el dolor que nos dejaron, seguimos escuchando las cosas que nos dijeron (o gritaron) y seguimos en alerta de no encontrarnos con ningún otro hombre así.

Ambas hemos empezado a rehacer nuestra vida amorosa. Ella está saliendo con  nuevas personas, conociendo nuevos chicos, haciendo amigos y se construye profesionalmente día a día. Yo, luego de varios intentos infructuosos y dañinos, he empezado a salir “en serio” con alguien; pero aún percibo todas las secuelas de los años de relación tóxica que mantuve. Lo puedo comparar a la experiencia que me contó una amiga hace muchos años: ella me dijo que tuvo un accidente en auto cuando tenía 19 años. Resulta que el taxi donde viajaba con su mamá se chocó de una forma aparatosa, el chofer falleció en el accidente y afortunadamente mi amiga y su mamá terminaron con contusiones, moretones y una fractura: pero vivas. Luego de esa experiencia mi amiga decía que cada vez que veía un taxi rojo, parecido al auto donde tuvo el accidente, sentía que se paralizaba o sentía que le dolía el cuello de una forma brutal. “Cuando el taxi se chocó yo sentí como si la cabeza se me fuera a salir y yo traté de poner mi cuello más rígido para que esto no pase”, me contó; “así que ahora cuando veo un auto rojo, creo que inconscientemente pongo mi cuello rígido y me empieza a doler”.

Creo que mi relación tóxica fue “MI ACCIDENTE DE AUTO”, y cuando escucho a mi actual pareja decir alguna frase parecida a las frases que usaba mi ex, es como si todo  mi cuerpo se pusiera en “posición de guerra”, entro en “modo defensivo” y siendo sincera no atino a responder ni a discutir, al contrario tengo la fuerte emoción de “salir huyendo de donde sea que este”, sea en el cine, en mi casa, en su casa, en el taxi, donde sea; siento que mi cerebro me dice: “No, esto ya lo hemos oído, ya sabes que viene, HUYE!”. 

¿Que frases me ponen en este modo defensivo? Van a sonar tontas, pero identifiqué algunas:

Cuando me dice: “¿Estas segura que me estas diciendo esto? No crees que podríamos actuar/hacerlo de otra manera?”, mi actual pareja la usa cuando quiere “confirmar” los planes o las acciones que estoy enunciando. Cuando he atinado a responder: “Si, esto segura”; el me dice “Ok”, y listo. Pero cuando las ideas hacen corto circuito con mis recuerdos, viene a mi mente los momentos en que mi ex utilizaba frases así para poner en duda lo que yo le acababa de decir: “Estas segura que me viste con X chica? Creo que estas equivocada, o loca porque yo no hice eso”, “Estas afirmando algo, pero si lo piensas bien, tus ideas son incoherentes y estas totalmente equivocada, deberías ser INTELIGENTE y corregirte”; frases que decía mi ex para manipularme.

Cuando mi actual novio me dice: “Podemos hablar después, estoy cansado y deseo dormir”, luego de esta frase (así él se refiera a que hablemos después de lo que nos aconteció o hablemos después de algún plan a establecer) entro en pánico y mi mente vuela a cuando mi EX decía esta frase con desdén, desgano y desprecio, tras la cual procedía a apagarme su teléfono celular o dejar de contestar mis mil llamadas.

Cuando mi actual novio dice: “Podemos comer más sano si deseas pero…. “ y no lo dejo terminar o simplemente mi cerebro deja de oír lo que viene; y recuerdo cuando mi EX se burlaba de mi peso, me hacía referencias a “Siempre he salido con chicas delgadas, tu eres la única rechoncha con la que he estado” o “Creo que la ropa te quedaría mejor si bajaras unos 5 kilos”. Sé que mi novio sabe de mi bulimia y él intenta que yo no recaiga en mis atracones compulsivos y me insta a comer sano, pero cuando él intenta ser buen consejero yo solo recuerdo las frases de desprecio, hacia mi cuerpo, que enunciaba mi anterior pareja.

Y así muchas otras frases que en el contexto adecuado, en una relación sana y confiable; no son más que eso: FRASES, pero que en mi mente, minada por desconfianza, dolor y feos recuerdos, estas FRASES son semáforos en rojo que me gritan: DETENTE, CORRE, HUYE!

Creo que las mujeres que no han sufrido relaciones tóxicas son más felices, mil veces más felices pues son capaces de confiar en los hombres. Es como que si nunca ves lo feo de la vida, piensas que la vida es HERMOSA, pero nosotras que hemos visto lo feo de las relaciones sabemos que NO ES HERMOSO, es difícil y debes tener SUERTE para que no te toque un novio psicópata – decía mi amiga Estela – Se es más feliz en la ignorancia – añadía.

Y creo que tiene razón, pero en parte. La vida no siempre es rosa y tonos pastel, la vida es también dolor y desengaño, y aunque no nos guste: todo es parte de relacionarse con otros. Las amistades, las relaciones laborales, las relaciones académicas: todo tipo de relación puede terminar siendo una pesadilla si nos toca encontrarnos con un psicópata emocional y no lo reconocemos a tiempo. Estas experiencias dolorosas nos marcan la vida y nos destruyen en su momento, pero hay algo llamado “resiliencia” que nos dice que incluso cuando las semillas caen en mierda son capaces de florecer, pero la mierda sobre la que crecieron seguirá siendo mierda aunque las semillas se conviertan en arboles. Es aquí donde esta el crecimiento, la lección aprendida,  “el corazón parchado” y las emociones reconstruida: en la capacidad de mirar estas horribles experiencias como lo que son, EXPERIENCIAS que nos marcan pero en el proceso nos enseñan y nos hacen personas quizá mas alertas que el resto pero que aún somos capaces de mantener relaciones con otras personas.

Me he propuesto no huir de mi relación actual. He decidido meter en un cajón llamado “recuerdos malos” todas las frases que usaba mi ex para lastimarme o manipularme, y acudir a este cajón para compartir mi experiencia con aquellos que quieran oírme o leerme, más no será un cajón al que acuda para mortificarme perennemente de “¿Por qué hice o no hice esto?” o “¿Por que permití que me dijera esto?” o “¿Por qué deje que me tratara así?”, ese tiempo ya paso.

Destrucción – Conteo de daños – Recuperación – Aprendizaje – Nuevas Vivencias

Debo seguir esta linea de metas y avanzar hacia “NUEVAS VIVENCIAS”, no me puedo quedar en “Recuperación” o en “Aprendizaje” pues dejaría de VIVIR y de SENTIR, y es un derecho que me he ganado al haber sobrevivido a lo que pase. Después de todo EL PSICÓPATA que me hirió sigue haciendo su vida y “siendo feliz” (porque es mentira eso de que los malos siempre pagan), así que no le puedo dar el poder de seguirme arruinando emocional y psicológicamente cuando él ya no esta presente. Ahora soy yo y yo quiero ser feliz.

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