Hablar de transplante de órganos con un niño de cinco años

Hoy en las noticias salió que trasplantaron el corazón a un hombre. El corazón viajó desde una ciudad ubicada a 1000 kilómetros de distancia, para llegar de donador a receptor; salió en las noticias como los médicos corrían con un cooler transportando el órgano para subirse a un helicóptero y como la familia celebraba el exitoso transplante.

Mi niño de 5 años veía las noticias conmigo mientras se alistaba para ir al Kinder.

-Sabes que es un transplante? – le pregunté, conociendo ya su respuesta.

-No mamá, ¿qué es?

-Es cuando se toma el órgano, por ejemplo el corazón de una persona que ya murió y se coloca en el cuerpo de otra persona que lo necesita. 

-¿Y porqué esa persona lo necesita?-preguntó con sus ojitos llenos de avidez por saber

-Porque esa persona tiene el corazón enfermo, probablemente ya no funciona igual, su corazón debe estar débil o con alguna infección muy fuerte; entonces necesita un corazón nuevo. En la noticia, un hombre de una ciudad lejana, antes de morir decidió que su corazón sería donado (o sea regalado) a otra persona que le sirviera. Entonces cuando el hombre muere, un poquito antes de que el corazón ya no sirva, se lo sacan de su pecho, lo ponen en una caja especial, lo llevan corriendo al helicóptero y lo llevan al hospital donde esta el hombre enfermo que necesita ese corazón.

-¿Y luego que pasa con el hombre que recibe el corazón?-preguntó de nuevo mi hijo, mientras se ponía la media

-Pues vive más años con el corazón sano que ha recibido.

-¿Y que pasa si no recibe el corazón “nuevo”?

-Pues seguiría enfermo y seguramente moriría en poco tiempo. Las personas con el corazón enfermo no viven mucho tiempo.

En este momento me preguntarás porque hablarle de estas cosas a un niño de cinco años, que posiblemente se estará imaginando el proceso de “¿cómo será sacarle el corazón a un hombre para ponérselo a otro?”, pero al igual que al hablarle de sexo, “de donde vienen los bebes”, sobre la muerte, o sobre el embarazo y el parto, es mejor tener estas conversaciones con componentes hardcore con mamá, con voz tierna y siempre dirigiendo la acción hacia un fin mayor. Más allá de pensar en el proceso de cómo se saca un corazón y se coloca en otro cuerpo, es mejor enfocar el pensamiento en el fin del porque se realiza esto: para curar a un hombre, para salvar una vida, para alegrar a toda una familia.

-Mamá, si tu algún día te enfermas del corazón, ¿alguien te dará su corazón?-continuó preguntándome.

Espero que sí. El problema, mi amorcito (así le digo) es que no muchas personas donan sus corazones. Algunas personas al morir, prefieren quedarse con sus corazones en el cuerpo y no dejarlo para personas que están enfermas…

-Entonces, ¿se van con sus alitas y sus corazones al cielo y no dejan nada?– me preguntó, lleno de inocencia e indignación, y con su creencia libre en ángeles.

-Si, así es. Así que yo espero que si yo me enfermo del corazón, alguien, al fallecer me pueda dar su corazón.

Terminamos de alistarnos para ir al Kinder. Bajamos a la cocina, tomamos desayuno a la carrera, además de alistar la lonchera al vuelo, cuando íbamos camino a la escuela, mi pequeño volvió a preguntar:

-Mamá, y ¿que otras cosas puede uno dejarle a otra persona cuando se muere?-dijo, picandose la nariz.

-No te metas el dedo a la nariz – le dije- Bueno, las personas podemos necesitar riñones, pulmones, hígado, también corneas… que son las “capitas” que protegen los ojos, uff! uno puede dejar muchas cosas mi amor, porque cuando te salen alitas y te vas al cielo allá no necesitas esos órganos. 

-Oh vaya… espero que todos los que mueran, dejen sus órganos para los enfermos, y así las personas vivan 100 años mami. 

Y así caminamos, hablando de muerte, órganos y enfermedades, hasta llegar a la escuela. Una conversación nada banal y muy necesaria, como es necesario conversar de sexo, de acosadores, de violencia, de gestación y sobre la muerte con nuestros niños.

Luego de dejar a mi hijo en la escuela, recordé que un año atrás un estudiante de medicina, en estado de ebriedad cayó de su azotea (del 5to piso de su casa). Fue encontrado por los vecinos a las 8 de la mañana, tirado en la acera, con la cabeza sangrando, fue llevado por los bomberos al hospital donde trabajo. A las doce horas ya se había determinado “muerte cerebral”, llamaron de la central de donación pidiendo hablar con la familia para que donen sus órganos: la familia se negó. Él joven, o lo que quedaba de él, toleró unas 36 horas conectado a ventilador mecánico, antes de que su corazón dejara de latir; y entonces partió como dice mi hijo: le salieron alitas y se fue con todos sus órganos al cielo, y no dejo nada para que otras personas se curen. La familia, en su dolor, puede haber tenido muchos motivos para no desear que se lleven los órganos de su hijo, la pérdida súbita de un hijo joven deja a los padres en un estado catatónico y de negación que impide tomar decisiones en momentos de dolor (y más si son decisiones que implican pensar en otras personas que no sean su ser querido). Por eso, considero, que es mejor que la decisión este tomada ANTES y por ende, sea conversada ANTES, de llegar a estos momentos de dolor en los que no se puede decidir.

Para saber….

En el Perú, solo una de cada cuatro familias acepta donar los órganos de su pariente. Veintidos personas son donantes por cada millón de peruanos, cada mes mueren una o dos personas en espera del órgano insuficiente. Una sola persona donante, puede salvar más de 10 vidas. Antes de que una persona reciba un órgano, se hace un análisis de histocompatibilidad (si el tejido es compatible o no, para evitar rechazos), y generalmente se encuentra compatibilidad con más de una persona, entonces se da prioridad al más grave y solo después del más grave se da prioridad a los niños.

Fuente: https://www.inei.gob.pe/media/inei_en_los_medios/21-jun-El-Peruano-10-11-A-y-B-ED.pdf

En el Mundo, la estadística de los donantes varía de acuerdo al país, hay paises como España donde todos son donantes por “defecto”, es decir: eres donante a menos que tu familia diga que no. En Estados Unidos el 58% de pacientes que esperan transplantes pertenecen a las minorías (hispanos, negros), un tercio de los donantes de órganos es mayor de 50 años.

Fuente: https://www.donatelife.net/wp-content/uploads/2016/06/2018-NDLM-Donation-and-Transplantation-Statistics-FINAL_Spanish-12.17-FINAL-public.pdf 

Tú, ¿ya decidiste si donarás tus órganos?

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