No es el peso, es el control que quieren sobre tu cuerpo.

“Tu figura es robusta. Eres diferente a las chicas con las que siempre he salido… siempre he salido con chicas delgadas y de rasgos finos. Tu eres gruesa. Pero, así me gustas”

Fue una frase que marcó mi vida a los ventitantos, cuando estuve por un tiempo demasiado largo con un psicópata.

Él sabía que yo era bulímica. En ese momento no vomitaba, pero dejar de vomitar no hace que dejes de ser bulímica, la bulimia es una sombra que siempre te va a seguir. Él sabía esto y aún así comentó negativamente sobre mi cuerpo, me marcó.

Empecé una vorágine de dietas, probé la dieta Atkins, la dieta vegana, la dieta de la piña, todas las dietas que podía encontrar en internet. Agregué pastillas para bajar de peso, medicamentos para diabéticos y medicamentos para el hipotiroidismo (de los cuales yo misma me hacía la receta) y como era de esperar me provocaron efectos adversos. Agregué batidos que decían ser milagrosos, hierbas y todo lo que veía en la televisión y en YouTube. Empecé a correr, pero como por el trabajo y vivir sola, solo podía correr de noche (a eso de las 11 de la noche) y temía muchas veces ser víctima de algún robo, por ende era difícil cumplir con correr todos los días y tener una rutina de ejercicio.

Dejé de comer.

Con los meses, bajé de peso, perdí 10 kilos.

Él me seguía diciendo: “gordita”, “mujer de cuerpo robusto”, “que mi pancita le daba gracia”, “que mis brazos eran gruesos”, “cachetona”, “has más ejercicio para que no seas flácida”.

¿Flácida? Si era flácida.

¿Gorda? Aún con 10 kilos menos, también lo era.

¿Robusta? Si, lo era.

Era cualquier cosa que él me decía que yo era, se metió en mi cerebro, estrujo con sus dedos las ideas y la percepción que YO tenia sobre MI propio cuerpo: y las aplastó.

Llego una época, unos meses, en que deje de desayunar y cenar. Vivía solo con una comida al día y aún así cuando me miraba al espejo: veía a una chica gorda, flácida y de brazos anchos.

Me destruyó por completo y no sé decir en que momento sucedió, solo recuerdo su frase (la escrita al inicio de este Post).

Ahora, algo de 6 años o más, que terminamos cuando alguien “bromea” con mi peso o hace comentarios al respecto, sigo dos caminos:

  • Camino A: si realmente es de mi confianza, mi amiga o amigo, le pido que por favor con eso no bromeé.
  • Camino B: si no es mi amigo o amiga. Lo mando a la reverenda mierda, lo insulto, lo acusó de pene enano o de tetas caídas, lo jodo hasta que arruinarle el día y me importa un pito si luego de eso me vuelve a hablar o no.

Leyendo el “camino B”, veras que si, quedé dañada. Mi forma de defensa es herir a otra persona, es reaccionar con cólera y basarme en que el ataque es la mejor defensa. Pero, y no busco excusarme pero si explicarme, prefiero callar a un entrometido o entrometida que opina sobre mi cuerpo (así deba callarlo a insultos) antes que permitir que me vuelvan a destruir por dentro recayendo en la tormenta de atuto culpa y malestar que genera el “creer que estas gorda, y que tus esfuerzos sean insuficientes para cambiar esta realidad”.

Nunca estuve gorda. Mido 1.50 metros, cuando mi ex-novio me dijo “robusta” pesaba 56 kilos, cuando mi ex novio me dijo; robusta. Cuando baje 10 kilos, pesaba 46 kilos pero seguía siendo flácida y “barrigona”. Así hubiera pesado 20 kilos, el nunca hubiera estado contento.

Es que NO ERA EL PESO, era el control. Cuando alguien se tumba las ideas que tienes sobre ti misma, se tumba tu amor propio y tu confianza, y se tumba hasta tu precepto de “cómo debes lucir” o “como luces bien”; ese alguien pasa a controlarte y el control es la pieza clave para un psicópata. Cuando ya eres solo una carcasa vacía haciendo de todo por “complacerle”, él ha triunfado y tú te has perdido a ti misma.

Nunca es el peso, es: vamos a ver cuánto puedo hacerte dudar de ti misma.

Nunca es el peso, es: vamos a escarbar su cerebro en busca de todas sus inseguridades. Seamos honestas, en este mundo que nos vende cuerpos perfectos, ¿quien no tiene inseguridades?

Consejo….

No seas como yo. A menos que quieras tomar el “Camino A”, ese camino está adecuado. Pero no seas como yo, en lo demás. Si alguien se burla o hace comentarios desagradables de tu peso: apártalo de tu entorno. Ya tienes bastantes inseguridades para agregarle otras que alguien infiltró en tu cerebro.

Aprende a calcular tu IMC (índice de masa corporal) y si estás en “peso normal”, quédate ahí. Si estas pasadita, piensa en cuidar mas tu salud, pero NO TE DESESPERES! Nadie dirige el “como te ves” mejor que tú.

TU cuerpo lo controlas tú y por tanto el amor que tienes sobre él también lo controlas tú. Ámate, la vida es demasiado corta para tratar de darle gusto a todos y vivir haciendo dieta.

MAJA DESNUDA
Obra: Maja Desnuda. Autor: Goya. Fuente: https://es.wikipedia.org/wiki/La_maja_desnuda#/media/File:Maja_desnuda_(museo_del_Prado).jpg

La Venus de Milo, y las Majas De Goya, son obras de arte y te juro que sus medidas no son 90-60-90.

Ámate. Que nadie te joda el cerebro como me lo jodieron a mi.

Eres hermosa, bella, y más importante que eso: ERES ÚNICA E IRREPETIBLE, como una obra de arte.

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