“Mamá, ¿Por qué no tengo padre?”

Aquellos que siguen este blog ya saben, soy madre soltera por decisión propia.

¿Cómo tome la decisión? Larga historia. Lo que hoy les quiero compartir es que hace un año, mi hijo me hizo la pregunta: ¿Mamá, como nací? ¿Cómo llegué a tu panza? ¿Por qué tengo 3 mamis?…. Si, 3 mamis!

Hace un año, mi hijo tenía 4 años, y con motivo del día del padre en el kinder (supongo yo) han de haber estado hablando sobre “papá”, “mamá” y familia. Entonces se le despertó a curiosidad.

Siempre he considerado que: a los niños no se les miente, porque las mentiras al final se descubren y ellos pueden crecer con sentimientos de resentimiento al descubrirse engañados o “tomados por tontos” en edades más tempranas. A los niños se les explica las cosas según la edad que tienen.

También es importante pensar en la “seguridad emocional” del niño, no hacerle sentir abandonado, con frases como “tu papá se fue” o “tu papá nos dejó” o “tu papá nunca nos quiso”. Si no es una frase que SUME, ¿para qué decirla?

Escribiendo este post, encontré en un blog de madres solteras, les comparto un párrafo que me gusto mucho y lo comparto:

Actualmente se piensa que lo más conveniente es decirles la verdad apenas el niño comience a preguntar por qué su familia no es como la de sus amigos. Saber la verdad llevará a que el niño asuma la realidad y la tome con naturalidad, para lo cual es necesario transmitirle seguridad y confianza en su futuro, no se le deben dar detalles a menos que el niño lo solicite, y lo hará conforme vaya creciendo.

Es importante que el niño reciba explicación sobre su situación, apenas tenga la capacidad para entenderlas. El niño merece respuestas sin mentiras, las que deben llegar en el momento y la forma apropiadas, expresadas en un lenguaje sencillo que pueda entender. Deben evitarse los rencores hacia el padre ausente, sin desmerecer su figura ni idealizarla.

Fuente: La Pregunta. Mama Soltera.Org. Link: http://madresoltera.org/la-pregunta/

De aquí podemos sacar unos tips sencillos: 

  1. Información progresiva, de acuerdo a la edad del niño.
  2. Detalles de acuerdo a lo que el niño solicité
  3. Que la realidad sea dada con naturalidad. No expresar vergüenza, ni rencor.
  4. No desmerecer la figura paterna, no idealizarla.

Entonces, ¿Cómo fue mi conversación con la luz de mis ojos? Fue así. 

Le expliqué que yo siempre había deseado tener un bebe, un hijo al cual amar y que me acompañe a jugar. Así que un día, cuando ya tenía mi trabajo y espacio en la casa, decidí ir al doctor.

-Al doctor? – pregunto él, con un rostro de preocupación – ¿Estabas enferma?

-No – le respondí – Hay doctores que no ven personas enfermas. Son doctores a los que van las mamas QUE NO ESTÁN CASADAS y que quieren tener bebes. Como yo no estaba casada, ni tenía un novio, fuí al “doctor de los bebes” y le dije: “doctor quiero tener un bebe en mi barriguita” – y le señalé mi vientre.

Acto seguido saqué un libro. Un libro que ya había adquirido hace mucho tiempo (preparado para el momento). Y le enseñé dos imágenes:

Libro “Bienvenido a la Familia”. Autores Mary Hoffman y Ros Asquith. Editorial Juventud. Barcelona. 2014.

Le expliqué que en esos “frascos”, que parecían platos, el doctor mezclaba células de hombre y de mujer, y luego con “un tubito especial” los hizo ingresar a través de mi ombligo. Y así, él, primero pequeño muy pequeño, más pequeño que un grano de arroz estuvo en mi barriga y fue creciendo hasta ser un bello bebe (le enseñé una foto de cuando era bebe).

-¿Y por qué no tienes esposo? Algunas de mis tías tienen su esposo, ¿tú, no encontraste esposo?-me pregunto

Afortunadamente el mismo libro, tenía la imagen perfecta:

Personas que viven con otra persona

Libro: Bienvenido a la familia. Autoras: Mary Hoffman y Ros Asquith. Editorial Juventud. Barcelona 2014.

-Hay diferentes formas de vivir. Uno puede casarse, uno puede vivir solo, uno puede vivir con un gato o un perro o un pez, uno puede reunirse con sus amigos y vivir con ellos; uno puede vivir como le plazca vivir. Yo decidí vivir sin esposo, y vivir por unos años con un hijo, hasta que ese hijo (que eres tú, decida como quiere vivir).

-Entonces:¿yo me tengo que ir?– me preguntó mi pequeño de 4 años, con una mirada triste. Y aunque me hubiera gustado decirle que si, que se debe ir a recorrer y ver el mundo, debí contestarle de modo que esos ojitos no sintieran tristeza y su corazón no sienta abandono – Cuando seas grande, decidirás. Si quieres quedarte, en la casa hay mucho espacio, y sería lindo compartirla contigo y jugar muchas horas a armar legos- mi pequeño sonrió.

-Entonces un doctor junto unas células, y yo entré por tu ombligo-yo asentí con la cabeza – y por eso no tienes esposo – y volví a asentir – Mamá, ¿somos una familia?

Entonces, le enseñé la ultima página del libro:

Bienvenido a la Familia

Libro: Bienvenido a la familia. Autoras: Mary Hoffman y Ros Asquith. Editorial Juventud. Barcelona 2014

-Hay muchos tipos de familia. MUCHÍSIMOS! Un papá y una mamá, sin ningún hijo: son una familia. Dos hermanos que ya no tienen padres, también son familia. Dos amigas o amigos que viven juntos y se cuidan, también son familia. En esta foto del libro están muchos tipos de familia: hay familias con dos papas, con dos mamas, familias de muchos hijos o de pocos hijos. Pero creo que esta señora que esta aquí (la señale) está sola con su bebe, y podríamos ser tú y yo, Emilia y su hijo, y si, somos familia. La señora Diana (su nana) es tu mamá, pues te cuida cuando yo no estoy, y mi mamá también es tu mamá pues te cuida cuando debo viajar; eres afortunado pues tienes tres madres! Entonces también existen las familias con tres madres, ¿ves?

Mi hijo entendió y un año después fue capaz de explicarle a la profesora del Kinder como fue que llego al mundo, sin titubear y como si fuera la cosa más natural del día. La profesora a la salida, cuando fui a recogerlo, me comentó lo que había pasado, y que todos los niños habían escuchado atentos a mi hijo mientras el contaba su historia y hablaba de “los tipos de familia” que hay en el mundo.

Le pregunté a la profesora, como así es que había salido el tema. Ella me dijo:

“Es que les pedí que escribieran el nombre del padre que vendría a la presentación del día viernes, y un niño dijo que no tenía padre pero que vendría su abuela y otro niño se empezó a reír y hacer burlas por el hecho de que no tuviera padre. Entonces su hijo le dijo: “No seas ignorante, seguro él también viene de la clínica de bebes como yo!” Entonces todos quisieron saber que era una clínica de bebes, y su hijo muy tranquilo contó su historia.”

Yo me sentí la madre más orgullosa. Mi hijo no sólo había contado su historia con naturalidad y seguridad, sino que además había defendido a un compañero del salón. Justo cuando me iba del colegio, de la mano con mi niño, la profesora acoto:

-“Señora, por favor, evite que su hijo llame ignorante a otros niños”-asentí positivamente.

Pero siendo honesta, mi hijo puede llamar “ignorante” a cualquier persona que ose burlarse de otro.

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