No soy loca por desear caminar sin que me jodas

Iba caminando por Miraflores, un distrito muy lindo y conocida zona “bien” de Lima.

Iba con una amiga camino a comer torta de chocolate. Ambas nos habíamos reunido a la salida de nuestros trabajos, así que no, no eramos unas adolescentes ni unas colegialas, eramos un par de chicas con “pantalón de vestir” y bolso tipo bandolera de lado y bien abrigadas pues era invierno.

Mientras íbamos por una calle amplia, rodeada de casas muy lindas, a eso de las 5 de la tarde (aun con sol), empecé a ver a un tipo de unos 40 años que nos miraba detenidamente. Este tipo estaba como a una media cuadra de distancia de nosotras, y no nos quitaba el ojo de encima. Mi amiga no dejaba de parlotear sobre algo que le había pasado ese día en el trabajo, mientras yo caminaba a su ritmo sin dejar de mirar al tipo ese y tratar de adivinar sus intenciones:

“Acaso, ¿nos iba a robar? o ¿nos iba a meter mano?” 

Es increíble como pones al mismo nivel el hecho de que “te roben” y el hecho de que “te metan mano”. En la primera acción pierdes bienes económicos que te han costado trabajo e inversión de tiempo, en la segunda pierdes una parte de ti al ver invadido tu cuerpo y tu espacio personal por un total desconocido. Las cosas materiales las puedes volver a comprar (con tiempo y trabajo), pero ¿cuánto y cuándo te repones cuando un asco de persona te ha tocado sin tu permiso?.

Mi amiga seguía hablando totalmente ajena al individuo que nos miraba; yo estaba ya con todos los sentidos en alerta.

Cuando llego el momento de pasar a su lado, este tipo hizo un movimiento brusco. Sacó su encendedor de manera rápida del bolsillo, y yo dí un salto gatuno hacia el lado opuesto de la vereda de donde él se encontraba, protegiendo instintivamente a mi amiga con mi brazo. Él encendió su cigarro, me miró con desprecio y me empezó a gritar (SI, A GRITAR):

“¿QUÉ TE PASA? ¿ESTAS NERVIOSA? ES QUE LOS HOMBRES YA NO PODEMOS ENCENDER UN CIGARRO SIN QUE USTEDES SE ASUSTEN COMO CABROS! QUE TE PASA! ¡RESPÓNDEME PUES! QUE TIENES! ¡QUE CREES QUE TE VOY A HACER! QUE TE PASA PUES! RESPONDE, ESTÚPIDA!” 

Mi amiga y yo seguimos caminando apresuradamente. Mi reacción había asustado a mi compañera, lo cual hizo que acelere el paso, pero aun estando a media cuadra de ese hombre, él me seguía gritando:

“LOCA DE MIERDA, RESPÓNDEME, ¿PORQUE TE ASUSTAS? !LAS MUJERES ESTÁN LOCAS¡ !LOCAS DE MIERDA¡”

Creo que me alivió mucho llegar al restaurante a comer la añorada tajada del pastel de chocolate, y cerrar esa experiencia. Aunque siempre quedo en mi memoria

El tipo no nos había dejado de mirar ni un segundo a pocos metros de estar cerca de él, y aunque “mirar no es pecado”(defensa típica del machirulo promedio), la mirada fija de UN HOMBRE tiende a disparar todos nuestros mecanismos de alerta, y más en una sociedad como la nuestra, donde se apuñalan mujeres embarazadas, se queman chicas en un bus, se violan bebes de meses de nacidas, raptan colegialas de la puerta de comisarias y otras aberraciones más. En una sociedad así, los gritos de un energúmeno que “pedía explicaciones” de porque me asuste con “el simple acto de sacar su encendedor”  y que me llamaba,“loca de mierda”: es un exceso.

La reacción de este hombre (indignado) es EL VERDADERO EXCESO, porque en su completa carencia de empatía es incapaz de VER que el estado de alerta y la consecuente reacción de alejarme de él y proteger a mi amiga, ante su movimiento brusco y repentino, es producto de la exposición constante a la violencia que vivimos las mujeres.

Las noticias, los periódicos, los comentarios del trabajo, las conversaciones de las vecinas del barrio, las reuniones de amigas, están llenas de “HISTORIAS” referentes a la violencia (física y sexual) en la que vivimos las mujeres. No es necesario que hallamos sido víctimas de violencia (aunque de acuerdo a la OMS, 1 de cada 3 mujeres ha sufrido ALGÚN TIPO DE VIOLENCIA) sino que somos testigos de violencia a DIARIO. Seamos sinceras: ¿Quién no ha escuchado de una amiga, o de la amiga o de una amiga que ha sido víctima de violencia de género? Entonces, realmente ¿alguien puede si quiere osar llamarnos “locas de mierda”?

Creo que el loco de mierda es ese tipo que se la paso mirándonos fijamente por unos 3 minutos, como si nunca hubiera visto otro ser humano, y saco su encendedor como quien desenvaina la espada Escalibur y esperada que una le aplaudiera, en lugar de mirarlo con la cara de “FUERA MIERDA” que le puse.

Mira machirulo, estamos en alerta, y eso significa que nos estamos haciendo intolerantes con tus actitudes de “soy el dueño, amo y señor de la calle”, si nos buscas, nos vas a encontrar, queremos caminar tranquilas. No somos una, somos legión. Todas a una.

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“Una de cada tres mujeres, en todo el MUNDO, ha experimentado violencia física o sexual, principalmente a manos de su pareja”. FUENTE: OMS. 

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