La culpabilidad entre el “yo-madre” y el “yo-mujer”

¿Por qué tenemos que ser esas “madres buenas” que sacrifican horas de sueño, pasatiempos, amistades y hasta sueños por nuestros hijos?

Por qué no podemos ser madres-personas, de las que también se agotan, se cansan, se saturan, se aburren y necesitan “UN MINUTO POR FAVOR” para aislarse en sus sentimientos y emociones sin tener que estar pensando (en ese mismo momento) en la necesidad y bienestar de sus hijos.

Ser madre, para mi, es maravilloso. Pero el “peso” y el “esfuerzo” que ser madre implica, es agotador. No creo que sea la única que se agota, que se cansa o que en un algún momento necesita un break de la vocecita que grita: “Mami, mami, mami, mami…”

Somos tantas madres en el mundo, que no creo ser la única que necesite aislarse por un momento y hacer algo exclusivamente para una.

Leer, pintarse las uñas, escribirle al Whatsapp a las amigas, revisar Facebook, tomar una ducha de mas de 5 minutos, disfrutar un café en silencio… son acciones que no deberíamos considerar “placeres” ni “pecados capitales”, sino que deberían ser parte de nuestro día a día.

Esas acciones que antes de la maternidad se nos hacía tan común hacer, y que durante la maternidad nos llegan a parecer tan distantes e imposibles; no deberían ocasionar culpabilidad o ansiedad. No deberíamos sentirnos mal por DESEAR hacer estas cosas. ¿Es malo DESEAR un tiempo alejadas de nuestros hijos o por AÑORAR el silencio en casa?. ¿Por qué alguien debería sentirse mal por extrañar las cosas que hizo de manera natural durante casi toda su vida? Y ¿Por qué alguien debería hacernos sentir mal por desear eso?.

Frases como:

  • “Ahora eres madre, nunca más volverás a dormir tranquila”.
  • “No debería dejar al bebe por irte a pasear con tus amigas” (aunque le estés dejando el bebe a su padre).
  • “Ya volverás a tener vida cuando tu hijo(a) crezca, y vas a extrañar todo esto”.

Estas frases sólo calan angustia, sentimiento de culpa, y emociones encontradas entre: amo a mi hijo (a) – necesito un respiro. Frases que no tienen porque ser contradictorias ni opuestas.

Ser madres no nos convierte en robots destinados a besar, querer, cambiar pañales, acunar, preparar comidas, bañar y dormir. La experiencia de ser madre atañe cambios en nuestro cuerpo, a nuestra fisiología; es una experiencia que toca nuestras creencias y miedos, agudiza sentidos y es un tsunami emocional. En esta experiencia no dejamos de ser la mujer que eramos antes de salir embarazadas, sino que abrazamos una nueva mujer dentro de nosotras mismas que es capaz de amar más, dormir menos y desprenderse de sí misma.

Pero esta nueva mujer que habita en nosotras no reemplaza a la mujer anterior (esa que tiene sueños, gusta de leer y bailar, y aprecia una buena conversación con una amistad).

Así que ambas mujeres deben convivir y sobrevivir, una sin opacar a la otra; y en especial UNA sin JUZGAR A LA OTRA. Tu “yo-madre” no puede hacer sentir endemoniadamente mal a tu “yo-mujer” por cosas como: Haber sacado sola a pasear al perro solo para disfrutar de una caminata en silencio. Ambas deben complementarse, abrazarse, vivir, crecer fortalecidas en ti y ser amadas.

No te juzgues cuando sientas que no aguantas un minuto más los gritos: “mami, mami, mami, mami…” o cuando sientas que el llanto de tu bebe te consume las energías. No tiene nada de malo! eres humana y los seres humanos nos agotamos; y cuando nos agotamos necesitamos un respiro y recargarnos, porque esa es la manera en que sobrevivimos y persistimos.

No te juzgues y mucho menos dejes que otros te juzguen.

Tú sabes que ahora tienes una mujer más dentro de ti, esto en lugar de convertirse en un conflicto interno debe ser la base para que te fortalezcas y te descubras como un ser maravilloso.

2 comentarios sobre “La culpabilidad entre el “yo-madre” y el “yo-mujer”

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  1. Yo no soy madre, pero siempre le digo a mis amistades y compañeras de trabajo que nunca se olviden de ser mujer. Nunca dejaras de ser madre, pero tampoco nunca deberías dejar de ser mujer. Incluso me atrevo a decir que un alto porcentaje de separación en las parejas, es por ese motivo. Si te olvidas de ser mujer, te olvidas de ti como persona y eso también repercutirá en la educación de tus hijos y pareja, por no hablar de la vida social. Todas esas frases de las que hablas, son altamente machistas. Un hombre será padre, pero nunca se olvida de ser hombre. Muy buena tu entrada y me alegra que sea de una mujer que es madre. Saludos.

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