Tenemos miedo

Te van a llamar EXAGERADA si no entienden el miedo que sientes al salir a la calle. No lo entienden, ni lo entenderán porque no lo han vivido, no es parte de como han crecido, no es parte de su naturaleza, no está ligado a su crianza y no está asociado a sus temores más básicos.

Cuando un hombre va a la cárcel teme que en la cárcel lo violen; y es precisamente a eso que las mujeres le tenemos miedo TODOS los días cuando salimos de casa.

Si eres hombre y lees esto, y quizá si eres mujer, ya estás pensando: “que exagerada!”

Pero no soy exagerada. Soy sincera y realista.

Cuando tenía 17 años, una amiga de mi misma edad fue violada en una van que hacia transporte público. Ella estudiaba conmigo en la academia en la que nos preparábamos para ir a la universidad, ambas queríamos ser médicos, ambas medimos 1.53 y ella pesaba unos 60 kg. Un día vino llorando y me contó que unos ladrones armados tomaron la van en la que iba, hicieron que el chófer condujera hacia una playa desierta y ahí (ambos ladrones) la violaron. Ella no contó nada a la policía porque le dio vergüenza, no sabía tampoco que iba a decirle a sus padres porque “no se defendió”, ni quería que las noticias publicarán su nombre como “víctima de violación”. Recuerdo que el día que me lo contó estuvimos encerradas en un salón vacío y que lloramos mucho. Ella me lo contó con mucho más detalle del que pongo en este escrito pero así prefiero contarlo. Ese día empecé a pensar:

“¿Cómo pudo pasarle a una amiga tan cercana, que se sienta al lado de mi carpeta todos los días, que vive en una casa normal, que es una chica tan tranquila y buena?”. 

Ese día empecé a entender que a las mujeres no las violan por ser “malas” o por ser “descuidadas” o por “vivir en lugares violentos” (yo vivía en la misma ciudad que ella, tomaba la misma van para ir a la academia y a mí no me había pasado eso). Ese día empecé a sentir miedo y a preguntarme: ¿POR QUÉ NOS VIOLAN? 

Meses después de lo que ella me contó, mi ex-enamorado me quiso forzar a tener relaciones con él. Él, un chico tranquilo, que parecía amable y hasta tierno durante el tiempo que fuimos enamorados. Él fue agresivo, me dejo lleno de moretones los brazos y el cuello; y nunca entendí porque. (Aquí la historia)

Un año después, cuando ingresé a la universidad, conocí más casos.

Una chica que había sido violada por su vecino (y el vecino estaba libre y seguía viviendo en la casa de al lado), otras amigas que habían sido forzadas por sus enamorados (a tener relaciones sexuales) en algún momento de sus vidas, amigas que las habían acosado en la calle y en el transporte público. Incluso un día me escondí en una tienda a pedir ayuda al borde del llanto, porque un señor se bajó en el mismo paradero que yo y no dejaba de pedirme mi número de celular a pesar de que yo le decía que “No tenía celular, que por favor me dejará de seguir” , y él insistía en caminar a mi lado e intentar tomarme de la mano. Recuerdo que luego de ese día dejé de tomar esa línea del bus solamente por el temor de volverlo a encontrar, y opté por tomar otra línea que se demoraba más en llevarme a la universidad, pero no me importaba.

Cuando tenía 24 años me regalaron un chihuahua. Ha sido el mejor amigo del planeta tierra. La primera vez que lo saque a pasear, un hombre me tocó el trasero y me dijo en tono burlón:

“Una chica como tú debe tener perros que la cuiden, en lugar de tener perros para cuidar”.

Cargué a mi perro y corrí a mi casa que estaba a dos cuadras. No volví a sacar a pasear a mi perro sola por unos dos años.

Podrán decir: Seguro vivías en un distrito peligroso o una calle peligrosa. Pues no. Vivo en un distrito bonito, que se jacta de tener bajos niveles de criminalidad y de robos. Fue de los primeros distritos en adquirir e instalar cámaras de seguridad en prácticamente cada calle y tiene una aplicación para celular que con un solo “clic” puedes alertar en caso estés siendo víctima de robo. Pero cuando alguien te agarra el trasero, lo ultimo que piensas es en sacar tu celular y darle clic a una aplicación.

Yo nunca le he contado nada de esto a mis padres. Ustedes, los que me leen, son los primeros en saberlo, ¿saben porque? Por dos razones:

  1. Me daba infinita vergüenza contarles que un desconocido me había agarrado si quiera la mano.
  2. Mis padres vivían en otra ciudad, y me moría de pena demostrarles lo incapaz que era YO de cuidarme sola y “hacerme respetar”, porque “LAS MUJERES TENEMOS QUE HACERNOS RESPETAR”, ¿verdad? Al menos eso era lo que me habían enseñado.

Con el tiempo aprendí a nunca decirle que hora era a los desconocidos, andar con pantalón así fuera verano e hicieran 30 C de temperatura, no andar jamás con el cabello suelto, oscurecer mi cabello (porque el cabello claro llama más la atención), andar con novio a todos lados porque era más seguro (así mi novio fuera un patan, asi estuviéramos peleados), no sacar a pasear a mi perro sola, no levantar la mirada cuando me sintiera observada en la calle, no caminar de noche (aunque me encantará hacerlo por lo fresco que era), y tratar en lo posible de tomar taxi (de compañía privada, así fuera más caro).

¿Por qué? 

Por qué las mujeres aprendemos a vivir con miedo. 

Crecemos con miedo y adaptamos nuestra conducta y costumbres a “ese miedo” visceral que sentimos todos los días, en mayor o menor grado.

¿A qué le tenemos miedo? 

Pues si no lo has deducido de lo que he narrado, le tenemos miedo a los hombres. Podrás decir: “Pero yo jamás les haría nada malo”. 

Y yo te diré: “Lo mismo me dijo mi ex”

Mi amiga que fue violada te dirá: “Yo jamás pensé que me fueran a violar por subirme a un van”. 

La adolescente violada por su vecino te dirá: “Yo jamás pensé que el hombre-de-al-lado me haría eso” 

Cuando decimos que le “TENEMOS MIEDO A LOS HOMBRES” nos referimos a los hombres que si serán capaces, en algún momento de sus vidas, de: agredirnos, de tocarnos sin permiso, de perseguirnos, de violarnos, de asesinarnos.

Lo terrible es que no sabemos “quienes”, ni “cuando”, serán capaces de hacer esto, y la INCERTIDUMBRE genera más miedo. El hombre que hoy te dice que te ama, puede apuñalarte mañana, ¿y como sabrás si te tocó “ese” hombre o no?

Noticia: Octubre – 2017. Mujer es apuñalada por su esposo

No deberíamos vivir con miedo.

Pero en esta realidad es lo que nos toca. El miedo, y las acciones de “cuidado y prevención” que tomamos en base a ese miedo es lo que nos permite llegar VIVAS al día siguiente.

Porque si salgo con una falda corta, el labial rojo mate (que me encanta), el cabello suelto y planchado, y esa blusa ligera que adoro porque me siento súper fresca; y con ella salgo a bailar esta noche… y mañana y nunca más regreso a casa, probablemente le digan a mi hijo que “No regresé porque su mamá era una puta, que le gustaba lucirse y salir con hombres, y tiene la culpa de lo que le pasó, porque las mujeres con hijos ya no deberían salir a la calle!”

Violaron a una chica en una discoteca
Violaron a una chica inconsciente en una discoteca, y todos los comentarios en Facebook la culpaban por haber bebido tanto. Para muestra, un botón.

Las mujeres vivimos con miedo. Y eso no es justo. 

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

Crea un sitio web o blog en WordPress.com

Subir ↑

A %d blogueros les gusta esto: