Las mujeres de mi vida

(Publicada por primera vez en Facebook, 8 de Marzo 2011)

Una vez lo dije y lo puse en mi status de Facebook, yo me crie entre Madame Bovary y Doña Barbara. Aunque debo admitir que también estuvo mi tía “La Utilisima” y mi mamá “la mujer del siglo XXI”

Doña Bárbara era una mujer capaz de matar un pollo, desplumarlo, sacarle las visceras, arrojarle la cabeza al perro y ponerlo a la venta en menos de 10 minutos… y me enseñó cómo hacerlo. Claro que hasta el día de hoy no le he encontrado utilidad, pero como me dijo mi abuela: “ya te servirá cuando te cases”. No supe si se refería a que iba a pelar pollos para mi esposo o que iba a pelar y desplumar  a mi esposo? Anyway. Mi abuela atrapaba culebras a mano limpia, que cazador de cocodrilos ni nada! mi abuela las atrapaba sin tanta fiesta, las tiraba contra la pared y me decía: “HAY QUE HERVIRLAS!”. Yo con cara de asco, pues venia de años de crianza con Madame Bovary, preguntaba: “para qué?”, y ella me decía “el caldo de culebra es bueno para los perros”. Créanme que yo apenas lanzaba un “UUUF” de alivio cuando Bárbara agregaba: “y también sería bueno para tu asma”. Tras lo cual salía yo corriendo a esconderme en el corral de los ganzos.

De adolescente estuve de enamorada con un chico que parecía medio ganzo… ahora veo el porqué de mi apego hacia él. Doña Bárbara jamás le levanto la mano a nadie, ni a sus hijos ni a sus nietos, pero podía degollar el cuello del chivo Papucho para el día que tocó convertirlo en pachamanca (plato típico del la sierra del Perú) para celebrar los 50 años de mi tía. Lamentablemente Papucho ERA MI MASCOTA (lloré cuando lo mato, pero sabía tan rico). Debo decir que tuvo buena vida Papucho, de pequeño yo le trenzaba la barbita, le ponía flores y le hacía collares; imagino lo que debes estar pensando, yo desde chiquita ya mostraba caracteres de pinky girl.

Doña Bárbara trató mis fiebres, me bañaba, me frotaba o mejor dicho me untaba en mentol, me ponía periódicos en pecho y espalda (“para el calor”, decía) y me ponía 10 mil frazadas encima (“para botar la fiebre”, decía). No morí asfixiada en todas esas ocasiones, pero hoy soy un poco claustrofóbica, eso si, jamás me dió “pulmonía” como decía Bárbara. Ella me daba sus menjunjes de leche con ajo y cebolla, además de un poco de apio y sangre de rana para curarme del asma, solo le faltó hacerme bailar calata alrededor de una hoguera, aunque… no, no lo hizo… no, que yo recuerde.

Madame Bovary, es la bien conocida “abuela” de mis comentarios en Facebook. Raptada a los 15 para casarse, divorciada a los 50 y en esos 30 años produjo 7 hijos, a los que atemorizó, manipuló, extorsionó y barrió con la convención de Ginebra en su hogar. Manejaba la onda (veáse bajo este párrafo un gráfico ilustrador) con una delicadeza sublime, capaz de lanzar una piedra a 5 metros dirigida a la espalda de uno de sus hijos en castigo por su mala conducta, era más fácil utilizar la honda que correr y así evitaba la fatiga.

Lanzamiendo con onda
Ejemplo de lanzamiento con onda. Fuente: https://es.wikipedia.org/wiki/Honda_(arma)

Cuando me llevaron a vivir con ella, me dijeron “SI TE GRITA, NO CORRAS!”. Lo mismo me dijo mi abuelo, en una de sus cartas desde el exilio divorcial: “HIJITA SE QUE VIVES CON LA ABUELA, SI TE GRITA POR EL AMOR DE DIOS, NO CORRAS!”. Nunca corrí, pero me la pase en el rincón de la sala reflexionando y mirando la pared, que era el tipo de castigo que ella aplico conmigo.

Madame Bovary me llevó al colegio, me enseñó a dibujar las vocales, a ordenar mi desorden, las consecuencias de jugar con agua (30 minutos de rincón), las consecuencias de subirme al techo de la casa (una hora de rincón) y el castigo por andar sin zapatos (me escondió la ropa y ande medio desnuda todo un día, pero tenía 5 años así que bah!). En ese entonces el Perú vivía una gran crisis económica (Siendo nuestro presidente entonces miembro del partido APRISTA), por lo que me toco ir con ella a hacer las colas por el azúcar, por el kerosene y por el pan, y aprendí a que si le daba un beso a la señora aprista que dominaba del comedor popular y le ponía una cara tierna y unos ojos grandes: ME DABAN DOBLE BOLSA DE LECHE ENCI! Un día Madame Bovary me dijo: Ya aprenderás que más puedes conseguir poniendo esa cara!

Mi tía Utilisima, fue la encargada de mi educación a los 11 años, edad en que por diferentes motivos terminé viviendo con ella alejada de mis padres y hermano, y fue la primera vez en toda mi vida en que conocí a “una ama de casa”, Y QUE BONITO FUE!

Ya no me hacia el desayuno sola, ni me tenía que peinar sola, y no tenía que pelearme con mis primos a quienes he denominado “los engendros del mal”. Hasta lloré el día que mi tía me dijo: “QUE QUIERES DE POSTRE?” Yo pregunté: “QUE HAY?” y mi tía me dio un dictado de todos los ingredientes que había en la casa y me dijo: “Te puedo preparar lo que quieras”, creo que en ese momento lloré, me tiré al piso y dije “HOY PUEDO MORIR EN PAZ!” A lo cual mi tía asombrada me dijo: “POBRECITA, COMO LA HABRAN CRIAAADO!” Y me morí dos veces por el cariño de su expresión.

Era mi tía, pero terminó siendo mi casi mamá, que no se perdió ni una actuación, ni un concierto de la banda, ni una sola de mis fiebres (al menos ella no me convertía en un tamal de mentol y papel periódico). Fue la única que me perseguía por toda la casa para tomar “MI TONICO PARA LA ANEMIA”, que me colaba la leche para sacarle la nata, me trenzaba el cabello, me cosía la basta de la falda del colegio (porque yo la arreglaba con engrapador) y me esperaba en el paradero cada día al regresar del colegio. Era una madre! y un día le pregunté: “¿PORQUE TU HERMANA (mi mama) NO ES COMO TÚ?” A lo cual ella respondió nerviosamente: “HM… HM…. HM… HIJITA QUIERES MAZAMORRA DE DURAZNO?” y listo, no hubo mejor respuesta que esa.

La ultima mujer, la mujer siglo XXI, es mi madre. La más temida de todas las mujeres de mi vida. Aquella que me llevaba en moisés a sus clases de INTRODUCCION A LA ENFERMERIA, SALUD PUBLICA Y GESTION DE ENFERMERÍA, me dejaba a un lado y daba el 110% estudiando. Aquella que me dejaba sobre una manta en el jardín de la Universidad al lado de una estatua de Hipolito Unanue. Jardín del cual una vez me perdí, y me encontraron en la señora del mimiografo (unos 50 metros más allá), al lado de la propaganda con la hoz y el martillo (1), comiendo dulces de dudosa procedencia.

La mujer del siglo XXI confiaba en su esposo (mi padre) como para dejarme con él, y él confiaba en su amigos de Facultad para dejarme con ellos, mientras él entraba a disecar un par de muertitos en su curso de Anatomía. Por dejarme mi papá con sus amigos también me perdí y me encontraron otra vez con la tía del mimiografo, tanto que ya pensaban que me querían enrolar en las filas del Presi Gonza (1).

Mi madre moderna es aquella que me hizo un corte de cabello estilo honguito o corte Cristóbal Colon. Jamás olvidaré como se burlaban de mí en el colegio por ese peinado. Su motivo de haberme cortado el cabello fue: “porque NO TENIA TIEMPO PARA HACERME TRENZAS” (por ende, mejor tenerlo corto así me peinaba yo solita). Aquella mujer me enseñó a engrapar la basta de mi falda de colegio, me enseñó a preparar un biberón de leche a los 5 años y hacerle botar el chanchito a mi hermano menor de 6 meses.

La mujer del siglo XXI me llevaba a su trabajo (pues no a veces no había con quien dejarme) donde yo jugaba a seguir las flechitas en los kardex de enfermería (lo cual no se debe hacer!!!), y a escribir SUSPENDER, con crayola en las paredes del hospital. Con ella ví el primer paciente morir, luego de lo cual me compró una cremolada. Hoy soy fan de las cremoladas, y no porque se me mueran los pacientes, sino porque me tranquiliza. Mi madre, la que me mandaba galleta de soda, jugo en caja y chocomel en la lonchera, y pollo frito con papas a los paseos escolares, o un sencillo pan con mantequilla; mientras mis amiguitos llevaban un buffet preparado solo para ellos yo comía pan. Cuando cumplí 6 años mi madre dijo “Ya no llevarás lonchera a la escuela”, y me dió dinero, y así aprendí a ahorrar. Ella fue la que me enseñó a automedicarme en mis crisis asmáticas, y pegarle la frente a mi hermano, con esparadrapo, cada vez q se la rompía. La mujer del siglo XXI fué mi mama, que sin querer me enseñó a ser algo así como Erin Brockovich…. version peruana.

Así que puedo decir: sé matar un pollo, sé lanzar una piedra con una honda, se tejer y cocinar, y a la vez no pienso preparar una sola lonchera en mi vida! Y el día que me divorcie pediré la tenencia de los hijos y el 60% de todo como Madame Bovary o le sacaré las vísceras “a un pollo” como hacía Doña Bárbara.

ADVERTENCIA: Recuerdos de niñez, es escrita con dosis de humor, sarcasmo y de esa manera hiperbólica en que recordamos el ayer.

(1) Hoz y martillo. Presi Gonza. Referencias al movimiento para algunos revolucionario para otros movimiento terrorista, liderado por Abimael Gúzman en los años 80 y 90.

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